Música Clásica online - Noticias, eventos, bios, musica & videos en la web.

Música Clásica y ópera de Classissima

Antonín Dvorák

domingo 28 de agosto de 2016


Cuestión de Sensibilidad

19 de junio

Viktor Ullmann en el Teatro Real

Cuestión de SensibilidadVIKTOR ULLMANN ( 1898 – 1944 ) BIOGRAFÍA: Compositor, pianista, director, profesor y crítico musical nacido el 1 de enero de 1898 en Teschen, ciudad fronteriza entre la República Checa y Polonia, en aquellos tiempos perteneciente al todavía incólume Imperio Autro-Húngaro. Ambos progenitores provenían de antiguas familias judías, aunque ya convertidos al catolicismo, entre otras causas por mor de una mayor promoción militar de su padre, Maximiliam Ullmann. En 1909 se trasladan a Viena, donde completa sus estudios elementales, y cumple su servicio militar durante la I Gran Guerra en el frente italiano. En 1916 regresa a la vida civil iniciando los estudios de leyes, enrolándose en los seminarios de composición de Arnold Schoenberg, y cursando estudios de piano con Steuermann. Recomendado por el padre del atonalismo, se traslada en 1918 a Praga como asistente de Zemlinsky en el Neues Deutches Theater de la capital checa, donde sucesivamente se convierte en maestro de coro, maestro repetidor y director musical. Durante el año 1927 dirige una temporada de ópera en Usti nad Labem, programando óperas de Mozart, Wagner, Strauss y también Krenek. Entre 1929 y 1931 trabaja como director invitado y compositor de música incidental en la Zurich Schauspielhaus. Por esta época se siente muy atraído por la Antroposofía, escuela fundada por Rudolf Steiner, se une con fervor al movimiento filosófico, llegando a abrir en Stuttgart la librería “Novalis” para la difusión de estas ideas. En 1933, tras el fracaso y bancarrota de la librería, vuelve a Praga donde vive como un auténtico “freelance” musical, compositor ocasional, crítico y profesor musical. Estudia con Alois Haba la técnica microtonal. Completa la versión orquestal de sus Variaciones Schoenberg, obra con la que gana el prestigioso Premio Hertzka 1934. Dos años más tarde vuelve a obtener dicho premio por su antroposófica ópera Der Sturz des Antichrist. El día 8 de septiembre de 1942 es trasladado al campo de concentración de Terezin, donde lidera la vida musical y cultural junto con otros ilustres como Gideon Klein, Rafael Schächter y Karel Ancern. Convertido en escaparate de propaganda nazi, las autoridades del campo permitieron un gran desarrollo de actividades culturales, utilizadas como ejemplo ante el mundo. Aquí vivió su más prolífica etapa musical durante los 25 meses que estuvo internado, llegando a componer más de veinte obras, entre las que destacan su Tercer Cuarteto de cuerda, las Sonatas para piano n.5-6 y 7, Die Weise von Liebe und Tod des Cornet Christoph Rilke y su ópera Der Kaiser von Atlantis. Reproduzco aquí unas palabras suyas sobre el campo y su influencia:  “ ( … ) Terezin fue y será siempre para mí la Escuela de la Forma. Antes, cuando no era consciente del impacto de la vida material debido al confort, esa hazaña mágica de la civilización, yo encontraba sencillo concebir formas artísticas hermosas. Es aquí, donde debemos sobreponernos a las penurias de la vida material recurriendo al poder de la forma, aquí está la escuela verdadera para maestros, si convenimos con Schiller, en ver el secreto de la obra de arte en la aniquilación de la materia por la forma, que, probablemente, es la misión total del hombre, no sólo del hombre estético, sino del hombre ético ( … ) Debo enfatizar que Terezin ha potenciado, no inhibido, el desarrollo de mis actividades musicales, que de ninguna manera he asumido para llorar sobre todos los ríos de Babilonia. Y que nuestro deseo de cultura igualó a nuestro deseo de supervivencia; y estoy convencido de que todos aquellos que, en la vida y en el arte, lucharon por forzar la forma para resistir a la materia, estarán de acuerdo conmigo. ( … )“  Lúcidos y combativos comentarios. El 16 de octubre de 1944, entre otras causas, debido a la sátira que representaba el libreto de su última ópera, él y otros miembros del elenco son trasladados a Auschwitz, donde es asesinado dos días más tarde en una cámara de gas. ESTÉTICA MUSICAL: Definido como una equidistancia entre Schoenberg y Zemlinsky, en su trayectoria compositiva de distinguen tres períodos delimitados. El primero abarca desde los años 20 hasta comienzos de los 30, siendo su influencia predominante el atonalismo de Schoenberg, y a partir de mediados de la década de los 20, también Alban Berg, sobre todo a través de su ópera Wozzeck, obra que le impresionó grandemente y de lo que ha dejado fehaciente constancia escrita. El segundo período, a partir de 1933, se caracteriza por una toma de postura intermedia en una búsqueda de rellenar el vacío existente entre la estética del romanticismo y la armonía atonal, muy en la línea también de Berg. Siempre al borde mismo de la tonalidad, enfatiza el uso de la disonancia pero en relación siempre estrecha con la forma tonal e incluso con el uso de la polifonía, como podemos observar en su ópera de este período Der Sturz des Antichrist. En sus últimos años, bajo la influencia del confinamiento en Terezin, se decanta por una estética más formal y expresiva, incluso caquética obviamente, con mayor influencia tardo-romántica de un Zemlinsky, un Mahler o un R. Strauss. Hasta podríamos convenir que se hace más melódica. ÓPERAS: PEER GYNT op 6: basada en la obra de Henryk Ibsen. Actualmente perdida. DER STURZ DES ANTICHRIST op 9: ( La Caída del Anticristo ) 1935 Ópera en tres actos escrita sobre un libreto de Albert Steffen, de claras influencias antroposóficas: un soberano hambriento de poder desea el dominio del mundo. Sólo técnicos, sacerdotes y poetas, como personificación de la ciencia, la religión y el arte, se le resisten. Finalmente sólo el artista no sucumbe y es capaz de provocar su caída. El Arte como salvación del mal y vital en el desarrollo humano. Musicalmente escrita bajo el influjo del Wozzeck bergiano, todo un modelo para él, Ullmann elabora un música de gran densidad basada en armonías disonantes, con gran carga expresionista pero manteniendo siempre el dominio de la estructura formal. DIE HEIMKEHR DES ODYSSEUS op 33: 1941, actualmente perdida. DER ZERBROCHENE KRUG op 36: ( El Cántaro quebrado ) 1942 Ópera comedia en un acto sobre un libreto de H. von Kleist plagado de humor negro (judío). Publicada por el autor durante la ocupación nazi de Praga, se perdió durante la Segunda Guerra Mundial. Fue descubierta una copia en la Librería Universitaria de Praga por el director Israel Yinon quien dirigió su estreno en 1996. Escrita para diez voces solistas y acompañamiento orquestal de 63 músicos. Tras una amplia y proteica obertura, muy atmosférica, la obra está dominada por las escenas cómicas y burlescas, sobre una hiperinflación de disonancias. DER KAISER VON ATLANTIS oder DIE TODVERWEIGERUNG op.49: ( El Emperador de la Atlántida ó La Muerte abdica ) 1943 Esta ópera en un acto, satírica, potente, implacable, es su obra maestra operística. Compuesta sobre un libreto del joven poeta Petr Kien (1919-1944), está estructura en un Prólogo y cuatro escenas y desarrollada sobre siete personajes: Emperador Überall, tirano de Atlantis (barítono) Altavoz, narrador (bajo) La Muerte, el héroe de la historia (bajo) Arlequín, la vida (tenor) Soldado (tenor) Bubikopf, soldado femenina (soprano) Tambor, portavoz del Emperador (mezzo) La ciudad de Atlantis está regida por el tirano Emperador Überall quien, aislado en su palacio, gobierna a su pueblo con extrema crueldad. Arlequín y La Muerte discuten sobre el sinsentido de la situación. Cuando el Portavoz imperial anuncia la orden de provocar una guerra total de todos contra todos, sin supervivientes, La Muerte se rebela y anuncia que deja de cumplir sus deberes. Nadie más muere en todo el reino, el Emperador está horrorizado, e inicialmente reacciona con una campaña de propaganda ofreciendo a sus súbditos el regalo de la vida eterna. En la escena tercera, en el campo de batalla, dos soldados enemigos, ante la imposibilidad de matarse, acaban enamorándose pese a la insistencia del Portavoz en que se aniquilen. Con todo su reino en un limbo entre la vida y la muerte, el Emperador descubre ante el espejo el reflejo de La Muerte que le ofrece retomar sus funciones si Él es el primero en morir; Überall finalmente lo acepta como única esperanza para la humanidad. El coro final agradece y reverencia a La Muerte al grito de “… no tomarás el nombre de la muerte en vano, ahora y nunca …” ( Hitler, Goebbels o la misma Eva Braun en la vitrina ) Musicalmente compuesta para los recursos disponibles en el campo, siete voces solistas y trece instrumentistas, incluyendo banjo, saxo alto, piccolo, flauta, oboe, clarinete, trompeta, percusión, violín, viola, violonchelo, contrabajo y teclados, piano, armonium y clave, que añade un tono punzante a los recitativos. Con unos roles vocales de estatura wagneriana, la música está plagada de disonancias extremas, líneas melódicas angulosas y amplios saltos vocales, amalgamado todo por una fuerte pasión romántica ( Berg, otra vez). Una maestra mezcla de polifonía, tardo-romanticismo, cabaret y aromas jazzísticas que debió de alisar las runas de los uniformes de lo prebostes de las SS. Por nominar referencias, una conjunción de Mahler/Zemlinsky con Kurt Weill. Temáticamente ofrece unos guiños culturales enormemente expresivos e intencionados: - El tema de la muerte, presentado por el narrador ( "Hallo, hallo !" ) motivo basado en dos tritonos, extraído de la Sinfonía Asraël de Josef Suk en referencia al Ángel de la Muerte, a su vez inspirado en un motivo del Réquiem de Dvorak. - Tema de la alegría del 5º movimiento "Der Trunkene im Frühling" del Das Lied von der Erde de Mahler, en el aria de Arlequín. - El uso del himno nacional alemán “Deutschland, Deutschland, Über alles” (compárese con el nombre del Emperador), en versión macabra durante el aria del Tambor. - La utilización del coral luterano "Ein feste Burg" de la Cantata BWV80 de Bach, al final de la obra para dar de nuevo la bienvenida a La Muerte, usado como guiño a las raíces musicales alemanas. (vídeo Hervé GILLES) DER 30. MAI 1431: 1944 Proyecto de ópera en dos actos y seis escenas sobre Juana de Arco. Sólo el libreto llegó a completarse. Referente a la música sólo nos quedan dos fechas: el fin del prólogo y dedicatoria, Ullmann anota 16 de mayo de 1944, y el final de la escena 2 del acto II, 23 de mayo de 1944.

Ópera Perú

10 de junio

Virtuosos de Praga en Ciclo Sinfónico de la SFL

 Agrupación checa llega acompañada de la soprano Christina Johnston y de la guitarrista Miriam Rodriguez Brüllová.(Difusión SFL) Continuando con su Ciclo  Sinfónico, la Sociedad Filarmónica de Lima presenta a la orquesta de cámara checa Virtuosos de Praga este martes 14 de junio a las 8:00 p.m. en el Gran Teatro Nacional. Dirigida por Oldřich Vlček, la orquesta contará con  la participación como solistas de la soprano británica Christina Johnston y de la guitarrista eslovaca Miriam Rodriguez Brüllová.En la primera parte del concierto, la orquesta interpretará Serenata para cuerdas, op. 48 de Tchaikovsky; Concierto en re mayor para guitarra y cuerdas RV 93, de Vivaldi y Let the bright seraphim del aria del oratorio Samson, HWV 57, de Händel. En la segunda parte ejecutará Fandango, el  tercer movimiento del Quinteto para cuerdas en re mayor Nº 4, G. 448 de L. Boccherini; el aria de la ópera La flauta mágica de W.A. Mozart y Serenata para cuerdas en mi mayor, op. 22 de A. Dvořák.Fundada en 1986, la orquesta de cámara Virtuosos de Praga es considerada actualmente como una de las agrupaciones musicales checas de más prestigio a nivel internacional. Debido a su gran calidad, la orquesta ha sido dirigida por maestros como V. Neumann, A. Rahbari, P. Schreier, P. Meyer H. Griffiths, H. Rilling,, etc.  La lista de solistas con los que la orquesta ha tenido el placer de tocar incluye nombres de la talla de Plácido Domingo, Barbara Hendricks, Mstislav Rostropovich, Igor Oistrakh, Sergej Krylov, por mencionar algunos.Ha grabado más de 200 discos los cuales han sido producidos por diversos sellos como Supraphon, Orfeo, Discover, Claves y Koch International, y se ha hecho merecedora de dos discos de platino de Supraphon.Oldřich Vlček estudió violín y dirección en la Academia de Arte de Praga. Desde 1980 se desempeñó como concertino y director de la Orquesta de Cámara de Praga. En 1990 restableció la nueva orquesta de cámara Virtuosos de Praga, que fundó en 1976. En 2001 fundó y desde entonces dirige la nueva State Theatre Prague orchestra – Amadé, que es un anexo de la Orquesta del Teatro Nacional de Praga. A partir de 2004 se convirtió en uno de los principales directores del Teatro Nacional de Praga. Miriam Rodriguez Brüllová estudió en el Conservatorio Estatal de Bratislava. Después de obtener su licenciatura en interpretación y pedagogía en la Academia de Artes Escénicas en Bratislava estudió con el guitarrista y pedagogo Alvaro Pierri en la Universidad de Quebec en Montreal y en la Universidad Laval en Quebec, donde obtuvo una maestría en interpretación (2001). En 2003 completó sus estudios como estudiante de postgrado en la Universität für Musik und Darstellende Kunst de Viena. Ha actuado como solista con la Jerusalem Symphony Orchestra, Orchestra Sinfónica di Roma, Slovak Radio Symphony Orchestra, Orquesta Filarmónica de Bogotá, Universal Symphony Orchestra Seoul, North Czech Philharmonic, entre otras. En 2005 creó el festival internacional Bratislava Chamber Guitar, del cual es directora artística y actualmente ejerce la docencia en el Conservatorio de Bratislava.Christina Johnston fue becada en la Guildhall School of Music and Drama, en 2006. Se ha presentado con diferentes directores y ha asistido a clases maestras con Dame Kiri Te Kanawa, Renée Fleming, Emma Kirby e Yvonne Kenny. Asimismo, ha participado en diversos certámenes musicales, incluyendo el International Mozart Competition, donde obtuvo el tercer lugar; el International Antonin Dvorak Vocal Competition y la National Performing Arts Competition, donde llegó hasta la final. Se trasladó a Praga, donde actualmente estudia bajo la dirección del maestro Jiri Kotouc, de Jelena Noskova, correpetidora de la Ópera Estatal de Praga y de Richard Hein, director de la Ópera Estatal de Praga. Ha interpretado el rol de Olimpia en Los cuentos de Hoffman de Offenbach, en el Kazan Opera House de Rusia y recientemente hizo su debut en La flauta mágica de Mozart como la Reina de la noche, dirigida por Richard Hein en la Ópera Estatal de Praga.Entradas a la venta en Teleticket de Wong y Metro.




Pablo, la música en Siana

1 de mayo

Valores musicales

Sábado 30 de abril, 20:30 horas. Museo Evaristo Valle, Gijón, "Jóvenes valores de la música": Ignacio Rodríguez (violín) y Sergey Bezrodny (piano). Obras de Mozart, Dvorak, Brahms y Shchedrín. Entrada: 10 €. Desde la primera fila del museo, compartiendo vista y concierto con cuatro cuadros de Evaristo Valle (1873-1951) pintados tras su vuelta a Gijón en 1917, cual testigos de cada una de las obras escuchadas por dos artistas unidos en el lenguaje universal, hoy música más pintura, dos generaciones de intérpretes conjugando juventud y madurez en un camino sin fin, el violín de Don Ignacio (1996) sinónimo de juventud y crecimiento desde sus inicios junto al piano de Don Sergey (1957) el virtuoso maduro de larga carrera apoyando siempre a los nuevos valores con la misma profesionalidad y excelencia que a las figuras consagradas, grandeza humana desde la humildad del magisterio, un segundo plano que nunca lo es, y menos ante cuatro partituras exigentes para ambos intérpretes que se convierten en uno porque los compositores así entendieron unas obras cargadas de emociones compartidas, de continuo diálogo y común deseo expresivo desde dos instrumentos complementarios, poderosos y delicados, capaces de emocionar, conmover, transmitir momentos únicos para un concierto en este museo que respira arte por sus cuatro paredes apostando por la música ofreciendo al público "Arte" con mayúsculas interpretado por unos jóvenes necesitados precisamente del apoyo y reconocimiento al duro trabajo que supone la carrera elegida. Mozart fue un niño prodigio al que su familia apoyó y promocionó para llegar a ser un genio conocido fallecido todavía en la plenitud de la vida. La Sonata en si bemol mayor, KV. 378 está compuesta en Salzburgo en 1779 con solo 23 años pero publicada precisamente en 1781 cuando se instala en Viena para convertirse en un músico independiente, puede que el primero de la historia sin patronos, componiendo para él y viviendo sus mejores años. Así me imagino a Ignacio Rodríguez, estudiando y dando lo mejor de estos años de formación asentando repertorio donde Mozart siempre está presente por la sencillez de su escucha escondida en una diabólica dificultad de ejecución que Sergey Bezrodny hace fácil. Sonata en tres movimientos todavía de estructura académica, clásica, con equilibrio entre los intérpretes sin olvidar el virtuosismo exigido a ambos, muy del gusto de entonces. Allegro moderato vital, con fuerza y diálogo solo posible desde el entendimiento, equilibrio de planos, unidad expositiva, claridad con una amplia gama de matices. Sonoridad carnosa en el violín, intensidad e impulso en un piano brillante. El Andantino sostenuto e cantabile mozartiano a más no poder, esos tiempos casi concertísticos donde el violín es casi orquestal para el piano y cambiar los roles cual un aria operística cantada por el arco, así entendieron este movimiento central lírico y emotivo, cuerda grave discreta y con notas largas para reforzar un piano cristalino, fraseos precisos, ornamentos ligeros que alternarían posteriormente con el violín protagonista y teclado quasi orquestal. El Rondó: Allegro como cierre virtuoso de una sonata para violín y piano corroborando unidad en el discurso pero también en espiritualidad y punto de vista equilibrado de juventud con madurez, arrojo y valentía frente a contención y seguridad, diálogo en sincronía bien intencionada por los dos intérpretes, jugosas dinámicas de sonoridades potentes y brillantes. Las Cuatro Piezas Románticas, op. 75 B. 150 (Dvořák) originalmente para trío de viola y dos violines como "Miniaturas" y en versión definitiva reescritas poco tiempo después suelen ser más habituales escucharlas con cello, pero el violín consigue el impacto de unas melodías engarzadas con el piano más cercanas e íntimas, desde el Allegro moderato hasta el imaginativo y rítmico Allegro maestoso potente en ambos solistas, cuerdas dobles, arco amplio con el piano martilleando o sobrevolando juguetón en este diálogo del folklore checo, siempre reconocible en Antonin, que finaliza en un agudo luminoso. El Allegro appasionato juega en dos planos con el violín fraseando y el piano en contrapunto lleno de arpegios fusionando tímbricas y matices, expresividad máxima con crescendi en ambos intérpretes sumando la dificultad de dobles cuerdas en octavas manteniendo pasión hasta el increíble Larghetto languideciendo, íntimo, exigente en los ataques casi imperceptibles y un violín doliente acompañado por un piano que prepara los fuertes cual pinceladas de luz en la oscuridad con un final nada habitual en tiempo lento que el dúo entendió como despedida vital, expresividad emocional llevada al límite, casi agonizante de bello dolor hecho música hasta la última e íntima nota en un arco infinito a la espera de liberar pedal pianístico. Tras un necesario descanso que reajustase equilibrios anímicos, nada menos que la Sonata nº 1 en sol mayor, op. 78 (Regen-sonata) de Brahms, compuesta con 48 años en plena madurez artística, "Sonata de la lluvia" de hondura y bravura, con un Vivace ma non troppo de perlas pianísticas y lirismo violinista, todos los matices de una paleta amplísima, de nuevo el sonido carnoso de Ignacio con el sustento seguro y redondeado de Sergey, aún más personal en el Adagio de protagonismo impecable subrayado por unos arcos inmensos de Ignacio, la belleza melódica e infinita del hamburgués reducida al dúo, compartiendo momentos delicados de amplios registros. El Allegro molto moderato traería el recuerdo del Regenlied opus 59 nº 3 para completar la melancolía musical "reducida" a la música de cámara que Brahms, ajeno a las modas, entendió como nadie y el dúo Rodríguez-Bezrodny transmitieron fidedignamente, apostando por repertorios de envergadura. Un placer escuchar de nuevo una obra de Rodión Shhredrín (1932), esta vez In the style of Albeniz, op. 52 (con varios arreglos, siendo el de violín y piano de 1973), un descubrimiento perfectamente complementario de las obras precedentes desde la visión e inspiración de nuestro pianista más grande admirado por un moscovita con pasaporte español, el espíritu humorístico cautivador tamizado por la herencia rusa y llevado a una partitura actual, vital, agradecida para ambos intérpretes volcados en un ímpetu mezclado con el respeto por este lenguaje propio de acentos inconfundibles, obra de un virtuoso pianista, organista y compositor conocedor de todos los recursos técnicos instrumentales que tal pareciese pensado para nuestro dúo, al que siempre recuerdo como "Conexión Moscú-Oviedo". Un triunfo que el público corroboró con largos aplausos además de un ramo de flores para cada uno de ellos entregado por una de las nietas del director de arte de la Fundación, Guillermo Basagoiti García-Tuñón y Alina Brown García-Tuñón, responsable de la administración y programas educativos, continuadores del legado de Evaristo Valle tras la muerte de su sobrina María Rodríguez del Valle en 1981 cumpliendo su voluntad testamentaria de esta Fundación y Museo gijonés en su finca "La Redonda". Precisamente en el cumpleaños de Alina, sobrina-nieta del pintor, nada mejor que el regalo tan vienés del "grazioso" Schön Rosmarin (Kreisler) de las "Tres viejas danzas vienesas", un placer en la interpretación de unos ya relajados Ignacio y Sergey a los que siempre es un placer seguir y escuchar en vivo.

Pablo, la música en Siana

12 de marzo

Festival de talento

Viernes 11 de marzo, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo: Abono 8 OSPA, Jaime Martín (director). Obras de Dvorak y Bartók.Tras "nuestra" escapada bilbaína la OSPA y manteniendo colocación como en el Euskalduna, volvía a su sede ovetense con un director español en constante crecimiento, Jaime Martín (Santander, 1965), actual titular de la Orquesta de Cadaqués, quien en una entrevista al diario La Nueva España (la dejo casi íntegra al final, en su versión papel) decía: "Una orquesta es un festival de talento" y quiero tomar este titular también para mi entrada del blog. Todas las virtudes que llevo tiempo destacando de la orquesta asturiana, este octavo de abono se han multiplicado porque al fin la batuta cántabra dio la necesaria seguridad, confianza, serenidad, ilusión por el trabajo bien hecho y sobre todo una honestidad con las obras elegidas que los músicos transmiten. Las Danzas eslavas, op. 46 (1878) de A. Dvorak (1841-1904) suelen interpretarse sueltas y no en su totalidad como pudimos disfrutarlas este viernes, ni en versión original para piano a cuatro manos ni la orquestal, algo que parte del público no pareció enterarse aplaudiendo indebidamente y haciendo romperse el hechizo de la continuidad de ocho danzas en distintas tonalidades, ritmos y tiempos con un empuje contagioso lógico en una música de baile con inspiración folklórica pero a base de melodías propias que no tienen porqué ser herederas de las húngaras de Brahms. Maravillosa cada sección orquestal y cada intervención solista, dinámicas amplias perfectamente marcadas por el director santanderino, intensidades graduadas para deleite de todos, difícil quedarme con alguna aunque por comparar (aunque sea odioso) con la escuchada el pasado 24 de febrero la "Furiant" Danza nº 1 en Do mayor "Presto" hoy tuvo todo lo que entonces faltó: agilidad, bailable, empuje rítmico y claridad en las melodías, al igual que la última, tal vez la más conocida de todas. Estado de gracia para toda la orquesta y entendimiento total con el podio, plenitud para una integral que pone a prueba formaciones y batutas. Aún más complejo de interpretar y dirigir que al checo Dvorak resulta el llamado Concierto para orquesta, Sz. 116, BB 123 (1942-1943) del húngaro Bela Bartók (1881-1945), puede que evitando llamarlo sinfonía no ya por sus cinco movimientos, aunque resulten como tales los impares e intermedios los pares, sino por unos contrastes más en la línea de los barrocos, también comentado por Asier Vallejo Ugarte en las notas al programa (enlazadas en los autores al principio). La biografía de Bartok daría para una película y en sus última etapa neoyorkina parecía abocado al hundimiento total cuando surge este encargo de unos compatriotas que nos dejará una de las páginas orquestales más fastuosas y difíciles dentro del repertorio sinfónico, básicamente por el tratamiento concertante de las distintas secciones orquestales que la OSPA tiene en calidad superlativa como pudimos disfrutar por unanimidad los afortunados: el arranque de la cuerda y luego flautas de Introduzione - Andante non troppo presentó credenciales claras de lo que vendría después, el metal del Allegro vivace sonó virtuoso y claro en las secciones fugadas del desarrollo, con unas trompas en perfecto entendimiento desde hace muchos conciertos, unos trombones a los que llamo el cuerpo orgánico por no decir organístico, y las trompetas seguras y vibrantes, con una percusión mandando sin ensuciar; de la cuerda que enamora destacar su pasaje movidísimo del último movimiento perfecto por claridad, presencia e intensidad pero también destacable el segundo movimiento con todos los instrumentos alternando por parejas en pasajes brillantes sonando como uno solo, respiraciones, fraseo, matices idénticos como verdadera sana competición en mejorar el anterior y dotando de una continuidad marcada por el tambor con "mando Dalai en plaza" ese movimiento realmente de verdadero encaje de bolillos: fagots, oboes, trompetas, flautas... cada tema respirando aire popular desde el dominio instrumental plenamente académico, por no decir clásico del compositor húngaro. Hasta el Intermezzo interrotto, cita del "tema de la invasión" de la Séptima sinfonía de Shostakovich -popularísima en EE. UU.- como guiño de su fino humor húngaro, sonó aterciopelado en una OSPA a la que deseamos mantenga este nivel, con un Finale: Pesante - Presto para guardar y grabar cuando Radio Clásica lo emita dentro de unos meses. Si el viejo Bartók muestra mucha ironía con esta obra, Jaime Martín a quien la batuta le proporciona libertad, nos dejó un guiño de cómo alcanzar no ya magia sino una interpretación magnífica y de altura, fruto de la honestidad, el trabajo, el entendimiento y un saber mucho además de bien de su trabajo. Ha sido un excelente flautista y como director sigue creciendo, contando sus apariciones por triunfos, y el de este octavo de abono en Oviedo ha sido uno más. Esperamos vuelva pronto. En la entrevista citada cuenta muy claro la forma de entender su oficio: "... requiere colgar el ego de una percha. La gran cualidad de un músico de orquesta es la flexibilidad. Una orquesta es como una cometa y el director es el encargado de mantener el hilo. Cuando se hace así soy feliz, es un trabajo mágico". Magia y talento.



Pablo, la música en Siana

25 de febrero

Casi para todos los públicos

Miércoles 24 de febrero, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, AVANTI: OSPA, Rossen Milanov (director). Obras de L. Diéguez, R. Wagner, W. A. Mozart, P. I. Tchaikovsky, G. Mahler, L. van Beethoven, A. Dvorak, J S. Bach, E. Grieg, G. Bizet, B. Lauret y G. Giménez. El público seguidor de la OSPA decidió dentro de una encuesta con 25 obras (como los 25 años que celebramos esta temporada) una docena dentro de lo que podríamos llamar, con perdón de RNE, "Clásicos populares" y así sonaron las obras que paso a citar, incidiendo en lo de sonar más que interpretar, pues como bien dijo el maestro titular, que hoy ejerció de "presentador" de cada una, es la orquesta de Asturias, capaz de afrontar cualquier repertorio, esta vez en un abanico de 300 años que no siempre lució como era de esperar. Abríamos con nuestro Himno de Asturias en la orquestación oficial de Leoncio Diéguez, la misma que tantas veces ha sonado en este auditorio, aunque esta vez el coro fue público con los mismos problemas que los "profesionales" porque si no se dirige correctamente, todos cantan "a su aire". Pero sentirse protagonista por unos momentos siempre es de agradecer y hasta nos olvidamos de calidades prefiriendo cantidades. El "Preludio" del Acto III de Lohengrin (R. Wagner) necesita, como diríamos coloquialmente, amarrar los caballos para que no se desboquen, siendo obra sutil que sonó brava porque los balances son necesarios ante una lucha siempre desigual entre las distintas familias orquestales, hoy además al completo. La cuerda de la OSPA siempre ha sido como la seña de identidad y el primer movimiento, "Allegro" de la Pequeña serenata nocturna en sol mayor, K. 525 (Mozart) era para lucirse, aunque no hubo intención de sentir esta joya que resultó bisutería, de calidad pero lejos de lo esperado. Triste recordar que la música no es solo la partitura. Los ballets de Tchaikovsky son filigranas para toda orquesta y la Suite nº 1, Op. 71a del Cascanueces una muestra de su maravilloso sentido melódico e instrumental, plagado de detalles muy sutiles, eligiendo tres (o cuatro) de sus danzas: la rusa, la árabe y la china. Al menos pudimos disfrutar de la calidad de nuestros solistas, principalmente la madera, aunque la necesaria conjunción quedó en pinceladas, que no brochazos, de una batuta nuevamente deslavazada que no imprime ni ritmo ni aire, dejando a los músicos que intenten además de sonar, sentir. Puede que por esa necesidad de sentimiento, el famosísimo y cinematográfico"Adagietto" de la Sinfonía nº 5 en do sostenido menor (G. Mahler) con la cuerda con Miriam del Río al arpa nos dejó el mejor momento de la velada, esta vez más emoción que precisión, para unos músicos que parecen querer dejar clara su valía, con unas dinámicas al fin angustiosamente interpretadas. Lástima que, como dice el refrán, "la alegría en casa del pobre dura poco" y Beethoven con su Sinfonía nº 6 en fa mayor, op. 68 "Pastoral" no corroboró el "hit" mahleriano. Pese a elegir los movimientos III y IV, la danza pastoril no resultó bucólica, a pesar de las trompas, faltó intención, aire y mando; la tormenta fue un chubasco, con poca claridad en los contrabajos que tronaron con los timbales. No despejaron los nubarrones con el "Presto"de las Danzas eslavas, op. 46 nº 1 (Dvorak), borrosas, una Furiant nada ágil ni bailable y carente de un empuje rítmico que fue a borbotones y sin claridad en las melodías a pesar de los esfuerzos. Espero que en el próximo abono, de cámara, se resuelvan los problemas del "Avanti". La grandiosidad de la famosa "Aria" de la Suite nº 3 en re mayor, BWV 1068 (Bach) permitió disfrutar de la cuerda pero sin criterio, ni historicista ni musical, fraseos sin sentido, volúmenes fuera de lugar, sin la pulsación barroca que requiere un movimiento tan cantable que se le denomina precisamente aria. Otro refrán dice "de perdidos, al río" porque el cuarto número "En la cueva del rey de la montaña" de la conocidísima Suite nº 1, op. 46 de Peer Gynt (Grieg) nos dejó literalmente dentro de la oscuridad absoluta y nada platónica, cierto que los solistas intentaron poner un poco de luz pero el largo y progresivo acelerando sólo sirvió para llenar de barro, tras la tormenta pastoral o los traspiés eslavos, una obra donde los matices olvidados borraron la melodía principal en un final de fuego prehistórico. Del ímpetu y colorido que tiene el "Preludio" de Carmen (Bizet) nos quedamos con lo primero porque más que de inspiración española me resultó griega (por las ruinas). A Benito Lauret no me cansaré de recordarle y agradecer lo que hizo por Asturias en todos los campos. Sus Escenas asturianas tanto en la versión sinfónica como para banda recogen melodías que este cartagenero hizo grandes, y en el Finale da gusto el oficio de orquestador en un músico excelente, jugando con el "balamé" del Pericote y nuestro "Asturias patria querida" en una contraposición no ya de temas sino de colores en los que Diéguez también buscó su instrumentación. Es una obra que nuestra OSPA ha llevado por medio mundo y con grabación para la posteridad que se debería escuchar más a menudo, pues su riqueza dentro de cierto nacionalismo bien entendido y académico a más no poder, requiere un estudio previo y documentado. Algo parecido a nuestra fabada que con excelentes ingredientes y condimentos se puede estropear sin una buena cocción. Y al final llegó el divorcio, vamos que el "Intermedio" de La boda de Luis Alonso (G. Giménez) resultó un "totum revolutum" a pesar de estar todo claro. Puede que con las cartas boca arriba y una partitura precisa se demuestra la falta de entendimiento entre lo escrito y lo escuchado, teniendo en nuestra memoria tantas y excelentes versiones con orquestas de menor calidad que nuestra OSPA. Temblando estoy del panorama cercano donde podré escuchar otras formaciones españolas como la Orquesta Ciudad de Granada, las de Bilbao y Euskadi o la Real Filharmonia de Galicia, porque además las obras y compositores exigen no solo trabajo sino talento...

Pablo, la música en Siana

7 de febrero

Potencia musical americana

Sábado 6 de febrero, 20:00 horas. Oviedo, Conciertos del Auditorio: Daniel Müller-Schott (violonchelo), National Symphony Orchestra Washington, Christoph Eschenbach (director). Obras de C. Rouse (1949), Dvorak y Brahms / Schoenberg. Las grandes formaciones orquestales tienden a impactar precisamente por su rotundidad sonora, y el director alemán afincado en EE.UU. parece haberse sumado a la magnificencia más en número que en calidad, algo en lo que parecen coincidir muchos, "Un director capaz de galvanizar un conjunto sinfónico y de extraer de él, por derecho, interpretaciones que destacan más por su brío que por su delicadeza" (Arturo Reverter en "El Cultural"). Basta con recontar la plantilla de la cuerda (15-13-11-9-8) para hacernos una idea del despliegue que la NSO de Washington con su titular han traído a esta gira europea. Tampoco podemos hablar de un sonido propio como antaño, donde las diferencias entre los continentes eran mayores y los europeos presumíamos de una tímbrica vienesa o inglesa. La globalidad y los directores tienen parte de la responsabilidad, Eschenbach coloca la orquesta "antifonal" en violines con contrabajos tras los primeros, timbales al fondo a la izquierda y las trompas a la derecha continuando linealmente los metales, más las maderas algo más adelantadas, logrando una espacialidad sonora algo distinta y de agradecer sobre todo en la segunda parte. Buscando la potencia de la llamada sinfónica nacional de EE.UU. aunque le va mejor lo de Sinfónica de Washington, arrancaron el concierto con Phaeton (1986) para gran orquesta de Christopher Rouse (Baltimore, 1949), de inspiración mitológica al contar la frenética carrera de Faetón en su carro de caballos que el compositor yanqui parece reducir al adjetivo más que al sustantivo, abundante percusión donde no falta el "martillo mahleriano" y un crescendo de casi nueve minutos evocador del bolero raveliano solamente por buscar algún paralelo. Como anécdota mientras Rouse componía los compases donde quiere "reflejar" que Zeus fulmina a Faetón explotó el transbordador Challenger al que finalmente dedicará la obra en memoria de los siete fallecidos. No hubo que lamentar desgracias en el auditorio ovetense pero debo recoger lo que mi querida "paisana" Lorena Jiménez Alonso escribe en las notas al programa: "Su música es pasional, emocionante y electrizante... Si a eso añadimos estrepitosa y virtuosística, tenemos la definición de Phaeton", un orquestón de calidades globales pero nada sobresalientes para una partitura algo repetitiva aunque visualmente espectacular, o como suelo decir en estos casos, muy yanqui. Ya he perdido la cuenta de las veces que el chelista alemán Daniel Müller-Schott ha estado en Oviedo con esa joya de instrumentos como el "Ex Shapiro" Matteo Goffriller fabricado en Venecia en 1727, verdadera maravilla de sonido, con armónicos también espaciales, volumen estratosférico y musicalidad en estado puro en sus manos, desde un arco poderoso y sensible a una mano izquierda que dibuja los pentagramas con esmero. El Concierto para violonchelo y orquesta en si menor, op. 104 (Dvorak) está entre los preferidos de los grandes solistas aunque necesita como es de esperar el equililibrio con la orquesta, algo que esta vez no se logró siempre, sin una concertación clara por parte de Eschenbach, Müller-Schott hubo de renunciar a parte de su potencial, también poco ayudado por unos "diálogos" donde los atriles solistas no engancharon con el chelo ni tampoco las dinámicas algo exageradas. Una pena porque los tres movimientos dan para explotar recursos en cada momento, desde el Allegro inicial que debe encajar en cada detalle, hasta el Finale: Allegro moderato de dinámicas en cascadas emotivas, pero y especialmente en el Adagio, ma non troppo donde la batuta y solista fueron por caminos divergentes en vez de mimar un lento ideal para un chelista de sonido pulcro y penetrante. Al menos su regalo de Ravel, el Kaddish (de las "Deux mélodies hébraïques") esta vez solo, nos permitió paladear el Goffriller y la musicalidad a la que Müller-Schott nos tiene acostumbrados. Del Cuarteto con piano en sol menor, op. 25 de Brahms, Schoenberg realiza un arreglo para orquesta del que podemos decir lo mismo que el gran Otto Kemplerer: "El arreglo suena tan bien, que ya nadie querrá escuchar el cuarteto original", y esta vez la NSO con su titular buscaron la fidelidad a Brahms haciendo que se escuche todo de una vez, algo que Schoenberg como pianista conocedor y orquestador consumado puede lograr en esta singular obra, recreación más que arreglo de un compositor cuyo catálogo de cámara es probablemente superior cualitativamente al sinfónico, puede que por su autoexigencia de contar con Beethoven como modelo. El propio Arnold daba tres razones para esta transcripción: "Me gusta la obra. Se toca raras veces. Siempre se toca mal, porque cuanto más bueno es el pianista, más alto toca y no se escuchan las cuerdas", algo que la orquesta de Washington y Eschenbach lograron ampliamente. Impresionantes la riqueza de planos en el Allegro inicial, especialmente en la madera aunque seguía habiendo desajustes, o el Intermezzo que pareció más equilibrado, pero parecía que el director alemán se reservaba para el sensacional Animato de sonoridades pletóricas y sobre todo el final Rondo alla zingarese que hizo todo lo posible por mostrar cierto parentesco con las "Danzas húngaras" del hamburgués, e incluso con algunas eslavas del Dvorák que cerraba la primera parte. Potencia musical para una orquesta a la que su titular tendrá que hacer aún más suya, especialmente en la búsqueda de una identidad de la que adolece. La propina final para mantener esa plenitud nada menos que la Danza de los comediantes de "La novia vendida" (Smetana), puede que lo mejor del concierto y como si todos dieran lo mejor de un espectáculo con un tempo verdaderamente vertiginoso, supongo que por la hora avanzada y el hambre, con Eschenbach ejerciendo de verdadero kaiser a la batuta. Y febrero continuará con un especial suma y sigue... no hay mejor carnaval que el musical.

Antonín Dvorák
(1841 – 1904)

Antonín Leopold Dvo?ák, compositor checo (8 de septiembre de 1841 - 1 de mayo de 1904), posromántico y nacionalista; uno de los grandes compositores de la segunda mitad del siglo XIX. Sin perder una amplia proyección internacional, supo extraer las esencias de la música de su tierra: Bohemia.



[+] Mas noticias (Antonín Dvorák)
19 jun
Cuestión de Sensi...
10 jun
Ópera Perú
1 may
Pablo, la música ...
12 mar
Pablo, la música ...
25 feb
Pablo, la música ...
7 feb
Pablo, la música ...
28 ene
Ópera Perú
16 ene
Pablo, la música ...
15 dic
Ópera Perú
1 dic
Esfera Wordpress
30 nov
Ópera Perú
22 nov
Esfera Wordpress
8 nov
Cuestión de Sensi...
26 oct
Ópera Perú
9 sep
Esfera Wordpress
13 may
Ópera Perú
7 mar
Cantan ellas - El...
3 mar
Pablo, la música ...
19 feb
Pablo, la música ...
4 feb
Ópera Perú

Antonín Dvorák




Dvorák en la web...



Antonín Dvorák »

Grandes compositores de música clásica

Sinfonia Del Nuevo Mundo Rusalka Humoresque Concierto Para Cello

Desde enero del 2009 Classissima ha facilitado el acceso a la música clásica y ha expandido su público.
Classissima ayuda tanto a aficionados como a expertos de la música clásica en su experiencia con la internet.


Grandes directores de orquesta, Grandes intérpretes, Grandes cantantes de ópera
 
Grandes compositores de música clásica
Bach
Beethoven
Brahms
Chaikovski
Debussy
Dvorak
Handel
Mendelsohn
Mozart
Ravel
Schubert
Verdi
Vivaldi
Wagner
[...]


Explorar 10 siglos de la música clásica...